Periodismo de calidad y periodismo “rancio”, he allí el dilema

Periodismo de calidad y periodismo “rancio”, he allí el dilema

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Por: Aldo Romero/Periodista y Catedrático Universitario

aromero@lanoticia.hn

“Decir que quien se prepara o se ha preparado por años en las Universidades cursando en algunos casos hasta 55 materias no garantiza un mejor trabajo que el que no paso por las aulas es apelar a una mentalidad mediocre”.

Me había mantenido al margen de la discusión sobre la “ilegalidad en el periodismo” por varias razones, muchos han tomado este tema como si fuese una cacería en contra de una persona en particular y la verdad no lo es, este no es un problema nuevo, es ya una situación recurrente.

El Colegio de Periodistas de Honduras (CPH), por años buscó, sin resultados positivos, que las instancias legales correspondientes garantizaran que el ejercicio periodístico en el país fuera desarrollado únicamente por periodistas profesionales o en formación y bajo la obligatoriedad de la colegiación profesional (figura que generó controversias y que producto de un fallo de la CIDH por un caso similar en Costa Rica fue eliminada, es decir, para ejercer el periodismo en Honduras, o para trabajar en los medios de comunicación, no se necesita ser colegiado).

Pero el dilema no está en quien puede o no ejercer funciones periodísticas desde los medios de comunicación, el tema requiere de mayor profundidad en el análisis y por tanto, quisiera dejar algunas reflexiones que podrían ir orientando a la opinión pública, a los dueños y directores de medios y a los mismos colegas periodistas, comunicadores y estudiantes de periodismo y comunicación.

Por un lado, es claro que los medios de comunicación, como empresas mercantiles, pueden contratar a quienes ellos consideren oportuno, sin importar si es o no un profesional en la materia, basta ser “viral” en las redes sociales para ser considerado una figura apta para trabajar en los medios. Los mismos productores independientes (llámese independientes a quienes rentan espacios en la televisión y la radio a cambio de la venta de publicidad o el pago de un alquiler mensual por el espacio) actúan de manera similar.

En segundo lugar, es claro que en Honduras, no se necesita ser periodista para ejercer el periodismo, pero cuidado con esto, que cualquiera pueda ejercer funciones de periodista, no significa que esté capacitado para serlo, y sobre este aspecto quisiera destacar, que los medios de comunicación han ido a los extremos, por un lado se contratan a profesionales graduados en otras áreas, hay médicos, abogados, economistas, escritores entre otros, (que a mi criterio, fortalecen en buena parte la calidad de los contenidos) y por otro, la contratación de personas que no tienen mayor preparación académica, muchos no pasaron por la universidad y otros ni siquiera por la secundaria, esto si le hace un grave daño a la calidad de la programación y los contenidos periodísticos.

El gran problema es que, desde los mismos medios de comunicación, en lugar de promover la capacitación profesional y el crecimiento académico de sus periodistas, presentadores o el talento de variedades y entretenimiento, más bien están limitando, minimizando y hasta pasando por alto los requerimientos académicos básicos que debe de cumplir quien aspire a trabajar en un medio de comunicación que se precie de ser responsable y ético.

Una tercera reflexión, tiene que ver con esto, precisamente con la calidad de quien ejerce la actividad periodística, con todo respeto para mis lectores, decir que quien se prepara o se ha preparado por años en las Universidades cursando en algunos casos hasta 55 materias no garantiza un mejor trabajo que el que no paso por las aulas es apelar a una mentalidad mediocre.

Hay una enorme diferencia entre ser periodista profesional y pretender hacer periodismo, y aunque reconozco que un título universitario no es garantía de un desempeño ético y profesional, siempre existirá una amplia brecha entre los que estamos comprometidos con hacer un periodismo de calidad y los que se acostumbraron a ese periodismo rancio, sin sentido de orientación, criterio y falto de calidad.

De nuestra parte le seguimos apostando al buen periodismo, al periodismo de calidad, y desde la academia impulsamos la formación de nuevas generaciones de periodistas y comunicadores que tarde o temprano, cambiaran para bien, los contenidos periodísticos, culturales, deportivos y de entretenimiento en los medios de comunicación, como muchos ya lo están haciendo, y el público tendrá que ver la diferencia.

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