El Ejército, a la espera del contrato «clave» para su modernización


Madrid
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El Ejército de Tierra aguarda a que el Ministerio de Defensa vuelva a relanzar el contrato clave en el que descansa su proyecto de modernización conocido como «Brigada 2035».

Se trata de la nueva licitación pública del vehículo blindado de combate de ruedas 8×8 Dragón, que debe ser la columna de movilidad del Ejército en las próximas tres décadas. Es fundamental para su despliegue en misiones internacionales y está destinado a relevar a los vetustos Linces, BMR o los RG-31, adquiridos tras un atentado en Líbano en el que fallecieron seis soldados en 2007. En resumen, sin este nuevo vehículo la capacidad de proyección militar de España se verá mermada.

Tras rechazar el pasado 23 de diciembre una oferta presentada por la compañía General Dynamics European Land Systems-Santa Bárbara Sistemas (GDELS-SBS), «por incumplir requisitos técnicos y económicos» para construir 348 vehículos por 2.083 millones de euros, el Ministerio de Defensa explora ahora nuevas vías: el vehículo alemán-holandés Boxer, del grupo industrial Artec y gestionado por la Occar (Organización Conjunta para la Cooperación en Materia de Armamento), o el francés VBCI, de la empresa Nexter, son algunas de las opciones en el mercado.

De todos modos, desde Defensa no se descarta ninguna nueva oferta cuando se relance la licitación, incluida la propia GDELS-SBS, con fábricas en Sevilla y Asturias. Hace un año, el propio Ejército desvelaba en un encuentro con periodistas el nombre del nuevo vehículo (Dragón) cuyo proyecto está ahora parado. «Es la gran prioridad», reconoce a ABC una fuente del Ejército.

La clave es que el techo de gasto ya está aprobado (Defensa no se quiere mover ni un milímetro de los 2.083 millones aprobados) y se quiere seguir manteniendo las capacidades tecnológicas de las empresas españolas participantes: Sapa con su sistema motopropulsor y transmisión e Indra como empresa integradora de elementos como la torre de tiro remota de 30 mm., equipos optrónicos, sensores, etc.

Además, se seguirá buscando tener los vehículos cuanto antes y que sea un vehículo «fabricado y con tecnología española» para no tener en el futuro problemas de exportación como sucedieron con los carros de combate Leopardo 2E, que con tecnología alemana no pudieron ser exportados.

Piraña vs. Boxer

De este modo, como dos opciones factibles en el futuro concurso se encuentran los vehículos Piraña 5 de GDELS-SBS y el Boxer alemán-holandés.

Fuentes conocedoras del sector auguran que al final el Ministerio de Defensa deberá renegociar con la propia GDELS-SBS la oferta, pues se hace poco factible que, por precio y por huella industrial presente en España, pueda ser batida en una nueva licitación pública.

Como ejemplo: el Reino Unido suscribió un contrato con Artec para adquirir 528 vehículos Boxer por 3.250 millones de euros lo que da un coste de 6,15 millones por vehículo (sin incluir la torre de tiro de 30 mm. que supondría un millón más de coste adicional, y con menos variantes). El Dragón, construido en base al modelo Piraña 5 de GDELS-SBS, tendría ahora un coste por unidad en torno a 5 millones de euros sin IVA (torre incluida). No obstante, en la nueva licitación y en base al nuevo pliego de prescripciones técnicas, las ofertas pueden variar.

Más allá de posibles contendientes industriales, el último contratiempo del proyecto Dragón vuelve a poner en riesgo la proyección del Ejército de Tierra en misiones en condiciones de seguridad. No obstante, desde Defensa subrayan: «Va a salir sí o sí. Eso que quede claro». El Ejécito, a la espera.

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