Fundación Rockefeller y el WFP lanzan iniciativa para reforzar comidas escolares de niños hondureños
El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (WFP, por sus siglas en inglés) acoge con satisfacción la suma de $10.7 millones de la Fundación Rockefeller para ayudar a los niños vulnerables a tener un mejor acceso a alimentos nutritivos a través de programas de alimentación escolar en Benín, Ghana, Honduras y la India.
La iniciativa, de dos años y medio de duración, se centra en la inclusión de alimentos enriquecidos en las comidas escolares, así como en la defensa de una alimentación más nutritiva en todos los programas.
En Benín, Ghana y Honduras, se espera que el proyecto repercuta directamente en la vida de más de un millón de estudiantes.
El proyecto también promoverá la producción local de alimentos, beneficiando a los pequeños agricultores, y proporcionará a los cocineros escolares información sobre nutrición óptima para los niños.
En la India, el proyecto apoyará la asistencia técnica prestada por el WFP al programa gubernamental de alimentación escolar, beneficiando directamente a 325,000 niños, y pretende llegar a más de 110 millones de estudiantes mediante la fortificación de alimentos y campañas de comunicación que fomenten una alimentación más sana.
«Las comidas escolares proporcionan a decenas de millones de niños de estos países su única comida fiable del día. Ampliar los programas de alimentación escolar de forma que promuevan la adquisición de alimentos altamente nutritivos hará que esos niños estén más sanos, al tiempo que cataliza cambios más amplios en el sistema alimentario», afirmó Roy Steiner, Vicepresidente Senior de la Iniciativa Alimentaria de la Fundación Rockefeller.
Agregó que «en última instancia, los sistemas alimentarios que son nutritivos, regenerativos y equitativos tendrán el mayor impacto para acabar con el hambre y la malnutrición en el mundo».
Los programas de alimentación escolar son la red de seguridad social más extensa del mundo, ya que benefician directamente a 388 millones de niños en todo el mundo. Los estudios han demostrado sistemáticamente que estos programas también pueden apoyar la agricultura local, los mercados y dietas más sanas, al tiempo que mejoran la salud, la nutrición y la educación en las comunidades vulnerables.

